La clave del éxito de la economía yucateca


Yucatán se ha coronado durante casi una década como uno de los lugares más seguros y prósperos para vivir en México. Su capital, Mérida, fue reconocida recientemente por el IMCO como una de las ciudades más seguras para vivir en el país y la que cuenta con el transporte público menos inhóspito. A esto se suma que Yucatán aceleró su crecimiento económico el año pasado, superando incluso, a su eterno rival, Quintana Roo. Sin embargo, ¿Cuál es su secreto? ¿Por qué Yucatán crece tanto y es tan seguro?

Mientras Quintana Roo creció en un 4.1% y la violencia se disparaba a niveles sin precedentes; Yucatán creció 4.3% y mantenía una de las tasas de criminalidad más bajas de todo el país, sino es que de América. El INEGI destacó a Yucatán como uno de los estados dónde la actividad económica creció más en el tercer trimestre de 2018. Han sido cinco los factores principales que ha impulsado el desarrollo integral de Yucatán.

Los factores del éxito.

En primer lugar, las grandes obras de infraestructura carretera, ferroviaria y portuaria han sido determinantes para potenciar el desarrollo del estado. Con la finalización de la ampliación de las vías de tren al Puerto de Progreso, Yucatán quedaría conectado directamente hasta Houston en los Estados Unidos. A esto se suma un ducto de gas natural que abastecerá a la zona industrial de Hunucmá. Esto sin tomar en cuenta los miles de millones de pesos invertidos en la ampliación de la infraestructura carretera y la construcción de centrales eléctricas con energías renovables.

Como segundo factor se puede tomar en cuenta el ascenso en el nivel empresarial de la entidad, que ha puesto como punta de lanza a empresas como Bepensa o Inmobilia en sus respectivos sectores. El empresariado yucateco piensa en grande y está hambriento de recursos y han sabido dónde encontrarlos. El capital yucateco ha llamado el interés de los inversionistas y viceversa. La Bolsa Mexicana de Valores se ha convertido, a través de los Fideicomisos de Inversión y Bienes y Raíces (Fibras), en un motor de la inversión de grandes proyectos en Yucatán. Ahí están los casos de Vía Montejo de Grupo Inmobilia y el crecimiento hotelero sin precedentes en Mérida.

El tercer factor se relaciona directamente con el desarrollo tecnológico y los beneficios fiscales. Gracias al establecimiento de las Zona Económica Especial de Progreso, ha permitido el florecimiento de las industrias de la llamada «cuarta revolución industrial» y orientadas a lo digital. Ese es el caso de Plenumsoft, competidora directa de las empresas de Nuevo León Softtek y Neoris.

El cuarto factor es por supuesto, la seguridad que se vive en la entidad. Yucatán figura año tras año como uno de los lugares más seguros para vivir en México y en América. Los expertos señalan que esto puede deberse a la continuidad que se le ha dado al proyecto de seguridad y a una misma administración en la SSP Local con Luis Felipe Saidén Ojeda. El estado cuenta con una avanzada red de vigilancia por cámaras y filtros, así como quizá una de las policías mejor preparadas y equipadas del país.

En quinto lugar, y quizá el más importante, es la abundancia de agua en la entidad. Su abundancia permite una estabilidad en el largo plazo y la posiblidad de la creación de más industria, uno de los mayores consumidores de agua. Sin embargo, será importante que Yucatán la cuide celosamente, pues hasta esta, sobreexplotada, se puede acabar, como pasó en la Ciudad de México.

Los riesgos y el mercado inombiliario.

Yucatán y en especial Mérida, han crecido rápidamente. Gran parte de ese crecimiento ha sido gracias al boyante mercado inmobiliario de Yucatán, uno de los de mayor plusvalía en el país. Sin embargo, eso ha derivado en una deforestación sin precedentes y el encarecimiento de la vida en Mérida. A esto se suma la baja densidad de la capital, que, según las autoridades municipales, la hace una ciudad poco sostenible en el largo plazo.

Es un secreto a voces que en Mérida se podría estar formando la primera burbuja inmobiliaria del sureste. A diferencia de Cancún, no tiene a millones de turistas que pueden llenar las gigantescas torres de la zona hotelera. Mérida depende de la demanda de su mercado inmobiliario y con una rápida inflación en los precios del mercado de bienes y raíces, esto podría ocasionar que se desinfle si se sale de control. De igual manera, el incremento en los precios de la vivienda y los servicios, podrían derivar en la gentrificación de la ciudad y como efecto colateral en el crecimiento de la desigualdad.

Mérida no tiene sistemas de transporte público masivo, sus vialidades son deficientes para el creciente tráfico y el colapso urbano puede darse si no se atienden a la brevedad los problemas de la ciudad. Si a esto sumamos los bajos ingresos en el Estado (6 mil 856 pesos mensuales), es un coctel destinado al desastre: altos precios y mala organización urbana. La redensificación es una decisión en el sentido correcto, pero el transporte público y el ingreso son cosas que también se deben atender con urgencia.

Juan Miguel Peraza

Licenciado en Derecho por la Universidad de Quintana Roo. Es un apasionado de la economía, la legislación, el trabajo, las nuevas tecnologías y la política nacional e internacional. Se especializa en temas relacionados al empleo.

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