¿Cómo es un niño poeta? Entrevista a Ramón Iván Suárez Caamal.


Ramón Iván Suárez Caamal se estrenó como poeta infantil con una canción de cuna para su hija Citlali hace ya muchos años. Hoy en día, su poesía para niños ha sido internacionalmente premiada, y a él le sigue divirtiendo mucho escribirla. Maestro durante décadas, ha pasado la antorcha de las letras a varias generaciones de niños poetas, y nos cuenta sobre ellos.

¿Cómo es un niño poeta?

“Yo diría que es un niño normal, pero que sueña, que plasma sus emociones y que encuentra en las letras un modo de dar a conocer sus estados interiores. Es un niño feliz, un niño que también a veces sufre, un niño como todos, pero que de algún modo instintivo tiene una nueva relación con el mundo que lo rodea.

Para muchos niños es un descubrimiento cuando ven que tienen aptitudes para escribir. Muchas veces comienzan con la lectura, son niños a los que les gusta leer, que muchas veces se retraen, o a veces no, y hacen de todo, deportes y demás, y al acudir a los talleres descubren que tienen también esas capacidades artísticas.”

Usualmente llegan a los talleres por invitación del maestro Ramón Iván, aunque no ha faltado el niño obligado por sus padres. Afortunadamente, entre juego y risa, descubre en la poesía algo que no se esperaba.

“En una ocasión di un taller a niños de todo Quintana Roo, y creo que algunos los llevaron a la fuerza los papás. Como a los cuatro días del taller, les pregunto qué les ha parecido, y dice uno de ellos: ‘¡yo pensé que íbamos a venir aquí a leer, leer, leer, y a escribir, escribir, escribir!’. Le respondo que eso es lo que han estado haciendo, y me dice ‘¡sí, pero nos divertimos mucho!’

Todos los ejercicios que les planteo son a base de juegos, son cuestiones imaginativas. Quizá allí influye un poco mi profesión como maestro, la cuestión didáctica, y haber convivido con otros escritores, quienes hemos ideado precisamente los ejercicios que hagan que el acercamiento a la poesía sea un juego eterno, una diversión, un imaginar constante.”

El poeta de Calkiní es partícipe en el juego. “La poesía para niños me es vital. Me divierto, juego, juego con los sonidos, juego con las palabras, juego con los significados, escribo poemas absurdos”, dice.

“La metodología tiene que ver mucho en ese acercamiento que hace que la poesía sea algo entretenido de algún modo. Está la imaginación, está el humor y está también la musicalidad: todo eso les encanta.”

Entonces, ¿por qué hay poesía infantil que en vez de acercar a los niños, los aleja?

“A veces hay un enfoque equivocado y les presentan poemas que no son para ellos, que no son de su interés. Poemas serios, acartonados, o dizque poemas para inculcar valores, que la honradez, que la libertad, que el amor a la patria, que esto que lo otro. Cuando se les presenta de ese modo o como una obligación, la poesía, como cualquier cosa, los aburriría.

Si se les inculca de un modo ameno con las características que debe de tener la poesía: con autores que realmente abordan la poesía de un modo entretenido. Por ejemplo, Shel Silverstein combina dibujos con poemas; hay un poemita suyo que dice ‘este es el signo de la paz, pero también quiere decir dos hamburguesas más’. Entonces se entretienen.

También hay poemas donde la emoción, la ternura, los estados de ánimo les permite expresarse. Yo creo que un enfoque así jamás hará aburrida la poesía.”

Entre niños y adultos, los primeros son sus mejores lectores, y sin miedo a ser críticos.

“En una ocasión un niño me preguntó por qué escribía de temas que eran ‘de otro tiempo’ y que ya no existen ahora. Le respondí que, bueno, así salió el libro (Huellas de pájaros), pero que iba a tomar en cuenta sus opiniones para los siguientes y el libro Jugar salió de ese modo, y otro que tengo inédito trata todos esos temas que seguro les interesan a los niños.

Creo que tengo que estar tomando en cuenta sus opiniones, porque eso hace a la poesía más cercana, más vital y más interesante para los niños.”

Maestro de niños y jóvenes, Ramón Iván Suárez Caamal ha tenido influencia en poetas de la talla de Jorge Cocom Pech, ganador del Premio de Literaturas Indígenas de América, y quien es apenas un par de años menor que él.

A lo largo del tiempo, ya de adultos, varios de los niños poetas le han hecho saber la importancia de esos años de juego y palabras.

“En entrevistas, uno de mis exalumnos, Israel Miranda, que es profesor y tiene talleres para promover la lectura, ha dicho: ‘el acercamiento a la poesía me cambió la vida, porque fue el arte lo que me hizo lo que hoy soy, y me hizo poder inculcar la poesía en los niños de ahora’. Entonces creo que fue beneficioso para ellos”, reflexiona Ramón humildemente.

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