Se revelan avances del Proyecto Hoyo Negro.


Tulum, Quintana Roo. – El Proyecto Hoyo Negro está dedicado a la investigación del esqueleto humano más antiguo, completo y genéticamente intacto que se haya podido encontrar en el continente americano.

Naia, el esqueleto.

Naia fue descubierta en el 2007 por Alejandro Álvarez, Alberto Nava y Franco Attolini, del Proyecto Espeleológico Tulum (PET), quienes en conjunto de Roberto Chávez Arce y otros miembros del PET, han sido un elemento clave en los trabajos de descubrimiento y recuperación, no sólo en los restos humanos, sino de un gran depósito de fauna y pleistocénica extinta.

El investigador principal y uno de los codirectores del Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, el Doctor James C. Chatters, dará a conocer hoy mismo los nuevos avances que han surgido en Naia, el esqueleto humano más antiguo y en mejores condiciones que se haya encontrado en el continente americano. Las revelaciones del avance en la investigación se darán a conocer en la 82 convención anual de la Society for American Archeology (SAA), que tendrá lugar del 29 de marzo al 2 de abril en Vancouver, Canadá.

Una investigación de suma importancia.

Ésta es una de las investigaciones más importantes que lleva a cabo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se desarrolla a través de la Subdirección de Arqueología Subacuática, cuya titular es la maestra Pilar Luna Erreguerena, misma que ayuda a dirigir el proyecto también.

Según los estudios y análisis que se han efectuado en laboratorios de México, Estados Unidos y Canadá, se sabe que el esqueleto corresponde a una joven que pudo estar entre los 15 y 16 años y que vivió hace casi 13 mil años, en lo que ahora es la Península de Yucatán.

Su conservación fue dirigida por la maestra Diana Arano Recio, quien trabajo junto a su equipo en la Sección de Restauración del Centro INAH Campeche.

De los restos que se han obtenido se han tomado placas de rayos X y tomografías en el Hospital de Especialidades de Campeche.

Los científicos involucrados y sus avances.

El doctor Chatters, junto con el equipo de científicos, de Applied Paleoscience DirectAMS, en el Estado de Washington, y los doctores Vera Tiesler y Andrea Cucina, de la Universidad Autónoma de Yucatán, han estado trabajando de manera intensa con estos restos óseos.

Gracias al trabajo que se ha realizado, se conoce que Naia medía 152 centímetros y pesaba, como máximo, 50.4 kilos cuando estaba bien alimentada, ya que, el estudio de sus dientes y sus huesos largos demostró que muy seguido pasaba por épocas de carencia extrema.

Igual se puede apreciar que uno de sus brazos se había roto, mismo que sanó antes de su muerte. La forma en que se rompió el brazo fue por haber caído en la oquedad de 60 metros de diámetro y 55 de profundidad, conocida como Hoyo Negro.

Uno de los hallazgos más significativos que se han podido encontrar es que se presentan múltiples líneas de evidencia, incluyendo el interior de su hueso púbico, lo cual sugiere que Naia pudo haber dado a luz antes de fallecer.

Una mejor idea de cómo vivían los primeros pobladores.

Los especialistas sugieren, por los descubrimientos realizados, que la vida que llevaban los primeros pobladores al cruzar por el Estrecho de Bering no fue idílica, cosa que pudo ser por haberse encontrado en una tierra nueva y abundante, sino todo lo contrario, estuvo llena de carencias y fue muy difícil. (Con información de Novedades Quintana Roo).

Edgar.

 

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