Los seguidores de López Obrador.


Señor lector, primero que nada una disculpa por el tono bastante ácido de esta columna que usted está por leer, y segundo por no haberle podido comunicar mí siempre puntual columna o artículo del miércoles pasado. Ya pedidas las disculpas, creo que me es conveniente pasar a contarle mi poco popular visión de la realidad de cierto sector de la sociedad mexicana.

Seguramente usted, si es un moderado como yo, alguna vez ha tratado de dialogar seriamente en internet y se ha topado con cierto tipo de especie de persona que lo acusa desde comer tortas de jamón, hasta de beber continuamente “frutsis”, y claro, cómo no, de ser usted una persona tan necesitada que no dudaría en casi vender su casi interesante osamenta a alguno que otro hombre de la política nacional por unos simples pesos. Si usted respondió afirmativamente, mi amigo, usted está en la misma situación que yo.

Estas criaturas llamadas “chairos” por algunos, por otros “pejezombies” han invadido el internet y tal y como esas criaturas que tanto criticaban ellos en su momento, los que ellos mismos llaman “peñabots”, destrozan cualquier crítica o acusación en contra de su excelencia, su majestad, su rey y señor, Andrés Manuel López Obrador. Automáticamente estimado lector, si usted se atreve a expresarse en favor de alguna política gubernamental, o en criticar a su deidad, esta especie de Testigos de Jehová de la política los harán lo que ellos consideran pedazos. A partir de ese momento, usted será considerado un hereje de la soberanía nacional, un vendepatrias y un auténtico traidor del ideal de nación. Usted no será merecedor más que de la cárcel, una torta, un frutsi y 500 pesos, porque al final del día, para ellos usted no es más que un “peñabot”. No importa si usted es un hombre libre, crítico y estudiado, eso no importa, usted no es más que un “pelele palero de la mafia del poder”.

He de admitir que en algún momento congenié con la idea de que López Obrador debía llegar al poder en México, pero tras las elecciones de 2012, este hombre terminó por perderse en una espiral aburrida y repetitiva de argumentos. Algunos ven en él un hombre elocuente que quiere luchar contra la corrupción (Ajá). Otros como yo, que llevan siguiendo la trayectoria de este hombre desde 2006, sabemos que no es más que otro político común y corriente, pero que cuenta con una increíble capacidad de convencer a la gente, eso o realmente tenemos una sociedad bastante carente de crítica.

Pero el hombre es quizá lo más tolerable del asunto, porque dentro de sus disparates y acusaciones casi esquizofrénicas de que todos lo odian y lo quieren matar (quizá no se equivoca tanto he de admitir), son sus seguidores. Algunos me han de decir, pero oye, si Elena Poniatowska, Paco I. Taibo II, y Jorge Castañeda lo apoyan, pero eso no me demuestra nada, eso es una mera apelación a la autoridad. No hay que olvidar que regímenes como el nazismo en Alemania o el estalinismo en Rusia, fueron fuertemente apoyados e impulsados por intelectuales. Claro, también hay que entender que esa es una comparación por mucho exagerada, pero creo que es suficiente para entender el punto. Muchos de los seguidores de López Obrador, caen en lo que se podría considerar fanáticos políticos más que otra cosa. Son gente que no conoce la crítica, que no conoce el debate, y que se creen poseedores de la verdad absoluta, son gente peligrosa.

López Obrador no es más que un mero político, no es nadie especial ni es el salvador de México, eso lo debemos de metérnoslo en la cabeza. Tampoco es un el peligro para México como el panismo trata de hacernos creer. Pero la desmesura y fanatismo de los seguidores del águila juarista, nos hacen pensar qué tipo de gente tomará el poder de llegar MORENA a la silla de Los Pinos en 2018.

Estas personas, carentes de toda capacidad crítica, conspiranóicos por excelencia, e innecesariamente incrédulos, son mucho más peligrosas de lo que podría ser López Obrador por sí solo. López Obrador debe de empezar a pensar seriamente qué hará con estas personas si llega en 2018 al poder, porque si llega a cometer el gravísimo error de acusar a las instituciones de ser algo prescindible, nos podría hundir en un hoyo del que no podremos salir.

Generar incertidumbre es un riesgo que ningún político debe correr. Hacerle creer a la gente que el gobierno no es digno de nuestra confianza y que nuestras instituciones, que por corruptas que sean (sea como sea funcionan) son dignas de ser destruidas para “construir otras nuevas”, son señalamientos que han llevado a gobiernos enteros a caerse a pedazos en el pasado. Ojo, no estoy diciendo que sea algo que vaya a pasar necesariamente si López Obrador llega al poder en 2018, más sí es algo que podría pasar si este sector de la sociedad mexicana no aprende a ver de manera objetiva todo lo que pasa ante sus ojos.

Aquellos que estamos en el sector más crítico de la sociedad, tenemos el derecho a criticar, tenemos el derecho a señalar y tenemos el derecho a quejarnos. El derecho a expresarnos no sólo es algo que se deba de defender ante la apabullante fuerza estatal que trata de censurar cualquier cosa incómoda que se le cruce por el frente, sino también algo que se debe de defender ante la mismísima población hoy en día lamentablemente. El hecho de que algunos de nosotros critiquemos a Obrador, no quiere decir que seamos “vendidos”, “tragatortas” o “peñabots”, simplemente criticamos lo que estamos viendo, y lo que nosotros consideramos como señalamientos o propuestas totalmente fuera de la realidad. Si usted considera que López Obrador está en lo correcto, respetaré su opinión, pero también le haré saber la mía, y usted no tiene el derecho de acusarme de algo que no soy o no tiene la certeza, más bien, de aquello, ni yo tengo el derecho de considerarlo algo que no es, es algo básico señor, se llama respeto, y eso es lo que personas de este grupo poblacional que sigue fanáticamente a López Obrador no tienen.

Hay seguidores de este hombre que tratan de llevar las cosas con la mayor elocuencia posible, pero lamentablemente, cada vez veo menos de ellos, y eso realmente me preocupa y me enerva, el saber que gente cegada, alejada de la realidad, atascada en el pasado, conspiranóica y tan voluble, es la gente que va a tomar las riendas de este país, ya de por sí saqueado y empobrecido, en el 2018. Al menos yo creo, que nos merecemos algo mejor que López Obrador, pero esa es mi humilde opinión, si usted opina distinto, es bueno saber que hay pluralidad, pero por favor, no sea tan intenso.

A T E N T A M E N T E
Un peñabot tragatortas que toma frutsis y acepta gustosamente su despensa y 500 pesos.

Doce.

Redacción por “Doce” para El Territorio.
Use este contenido resoponsablemente y cítelo debidamente.

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Marco

Jajaja le hubieras puesto de nombre a tu columna el renacer de los peñabots, ahora resulta que los chairos invaden el Internet, que no existen los peña bots que hicieron tendendias varios tópicos de un momento a otro, que no existen páginas falsas en contra de el sr. Obrador otro político más pero muy distinto

Doce

Hola Marco, precisamente de ellos hablaré en la próxima columna. También los priistas tienen mucha cola que les pisen y creeme que estoy más que nadie al tanto de ello. Gracias por tus comentarios.

Doce.

luis

Doce Por que meter a los Testigos de Jehova en estos asuntos .Usa “mansanas” para explicar mejor tu idea pero no menciones algo que no conoces o no entiendes o que no viene al caso.No escribir solo por escribir . Respeta a estas personas que son muy respetadas. Si quieres respeto respeta tu primero.

Doce

Disculpa si herí suceptibilidades Luis, esta columana en específico es distinta a lo que normalmente se publica aquí, pues tiene un tono espcialmente sarcástico y burlesco, pero esa es en sí la esencia de este tipo de críticas. Si usted se sintió ofendido por la referencia, le pido mis más sinceras disculpas.

Doce.

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